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6 cosas que he aprendido emprendiendo

Desde que estaba en el colegio tenía claro que quería tener mi propio negocio. No importaba la carrera que eligiera, yo quería ser libre, quería hacer las cosas a mi manera. No es algo que yo hubiera visto en casa, puesto que mis padres no son autónomos y tampoco tenía un referente que me estuviera inspirando a seguir ese camino, simplemente era mi sueño.

 

Hoy quiero contarte 6 cosas que he aprendido desde que me lancé a esta aventura.

 

1/  NO EXISTE UNA EDAD CORRECTA. Empecé a preparar mi proyecto en 2016, con 29 años. Más de una vez me pregunté si no era un poco tarde porque veía a otros empezando con 23 años… ¡a muchos! Me agobié, lo reconozco, hasta que acepté que cada uno tiene sus circunstancias y sus vivencias (profesionales y personales). No es como si yo no hubiera estado haciendo cosas, de hecho, no he parado desde que terminé la carrera. Cada persona tiene su momento y esto sirve tanto para lo profesional como para lo personal. ¿Quién te dice cuándo es el momento? Tú. No importa si empiezas con 23, con 30, con 45 o con 50 años a emprender, mientras sea lo que realmente quieres hacer y sientas que es el momento.

 

2/  LÁNZATE Y YA EVOLUCIONARÁS. Si eres tan perfeccionista y exigente como yo conmigo misma le darás muchas vueltas hasta decidirte, hasta que lo veas todo como lo habías imaginado. ¡Lánzate! El proyecto que iniciaste seguramente no sea el mismo al siguiente año. Al principio todo serán pruebas. No importa que hayas hecho tu estudio de mercado, hasta que no empiezas con la práctica y tengas algún cliente, no sabrás si realmente todo lo que ofreces te llena para trabajarlo profesionalmente. Mi proyecto ha evolucionado muchísimo, tanto en servicios como en imagen. Tu proyecto evoluciona porque tú como persona también lo haces, maduras y te identificas con otras cosas, otros valores, estilos, personas…

 

3/  DELEGA. No tienes que hacerlo todo tú. Es verdad que al principio hay más gastos y nos agobiamos, pero hay que tener en cuenta que no son gastos, es una inversión. Estás invirtiendo en ti, en tu proyecto, en tu sueño, en tu futuro. “Zapatero a sus zapatos”. Yo empecé a estudiar todas las gestiones que había que hacer para darse de alta, para las declaraciones… y dije: ¡paso! ¿para qué existen los gestores? Que me lo hagan todo desde el principio, no quiero líos, ni hacer algo mal y que las consecuencias sean más caras.

 

Ahora mismo, por ejemplo, tengo que buscar a alguien que me lleve la publicidad en Google y Redes Sociales. ¿Podría hacerlo yo? Podría, de hecho, he estudiado para hacerlo, pero no quiero. No quiero tener otra cosa más a la que dedicarle tiempo. Quiero centrarme en mis clientes, en mejorar mi proyecto, en seguir estudiando (formación sin descanso), en tener ¡tiempo libre! Todos podemos hacer muchas cosas, pero ¿cuánto tiempo nos llevará hacerlo bien y terminarlo? Lo dicho, “zapatero a sus zapatos” o empezarás a desesperarte.

 

4/  LA COMPETENCIA ES INSPIRACIÓN. Nunca he considerado competencia a la competencia y desde que me hice autónoma mucho menos. Ahí fuera hay muchísimos profesionales que hacen lo mismo que tú y que pueden enseñarte algo nuevo, incluso si llevan menos tiempo que tú. Siempre se puede aprender, puede que tú seas inspiración para otros. Cada uno tenemos nuestro estilo, nuestra esencia, nuestra forma de gestionar los proyectos y conectar con los clientes.

 

Para mí la competencia es como Pinterest, una fuente de inspiración. Ten en cuenta que todos investigamos, los clientes también. Hay que estar al día de lo último del mercado, de las tendencias… Puede llegar un cliente que te diga: “quiero esto”, porque lo haya visto en Pinterest o se lo haya visto a otra persona. Tienes que estudiar lo que hacen los demás, inspirarte y llevarlo a tu terreno, a tu estilo.

 

5/  TÚ LLEVAS LAS RIENDAS. No vas a gustarle a todo el mundo, eso es algo que no debería importarte. Nadie tiene la verdad absoluta, ni la mejor organización, ni el mejor proceso de trabajo, ni el mejor estilo… Tú tienes tu sistema, que también evolucionará con el tiempo y la experiencia. Sé fiel a tu sistema, a cómo quieres trabajar los proyectos, cuándo y dónde cedes, bajo qué circunstancias, cuáles son los límites… Te encontrarás con otros profesionales/clientes con su propia forma de gestionar las cosas, diferente a la tuya y si cedes constantemente te frustrarás. ¿Su sistema es más importante que el tuyo? No. Si no son compatibles, habrá que buscar un término medio donde ambas partes cedan en algo, pero no lo hagas siempre tú, no te perjudiques. You are the BOSS!! Ten seguridad, lo tuyo también vale.

 

6/  LA SALUD ES MUY IMPORTANTE. Ponte un horario y descansa. Cuando empecé mi proyecto estaba tan emocionada que no medía las horas que le dedicaba. Paraba para dormir y vuelta a empezar. Cuando algo nos ilusiona, el tiempo pasa muy deprisa y necesitamos más. Cuando ya estás trabajando con clientes, aceptas trabajos, trabajas con horarios raros, el fin de semana… ¿Vacaciones? No llevar un control pasa factura, sobre todo cuando trabajas con el ordenador. La mala postura, te vas encorvando con las horas, el cuello se resiente, el teclado y el ratón que fuerzan la postura de las manos y las muñecas… ¡STOP!

 

¿Cuántas veces has contestado el email de un cliente enviado a la hora de la cena? ¿En el día que te has cogido libre? ¿En vacaciones? Yo lo he hecho un millón de veces y luego me doy cuenta de mi error. No se puede estar disponible 24/7, o al menos no en todos los trabajos. Valora la importancia de la consulta. ¿Hay que contestar en ese momento, en ese día libre? Posiblemente, la mayoría de las consultas puedan esperar al día siguiente.

 

También es cierto que esto es algo muy personal. Sé de profesionales que atienden a sus clientes en cualquier momento porque así lo han decidido. Yo me estoy reeducando para tener un horario y fuera de él no hacer nada de atención al cliente a no ser que sea una urgencia, por la sencilla razón de que se necesita descansar y desconectar del trabajo, aunque te apasione lo que haces. Nuestra salud física y mental son importantes.

 

Y tú, ¿qué has aprendido en tu emprendimiento?

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